Con el tiempo te das cuenta de las cosas indispensables de la vida.
Llevaba mucho tiempo sin sentirme así. No es que haya estado mal (solo a ratos...). Pero esta sensación va más allá de la simple felicidad.
Son pequeños detalles del día a día los que han hecho que de un tiempo a esta parte me haya dado cuenta de muchas cosas.
Una de ellas es el valor de la amistad, y el concepto de amistad. Ahora puedo decir que es un concepto muy relativo. Cada persona percibe la amistad de una manera, la afronta de una manera, la cuidad de una manera. Por eso, tienes que saber darle al término amistad la relatividad que se merece. No todos valoran la amistad como tú, ni consideran que se debe tratar de la misma forma que tú la tratas. Por eso a cada persona la debes tratar como se merece. Ni mejor ni peor porque no tenga el mismo concepto que tu, solo debes tratarla exactamente según el concepto de amistad que ella tiene. Por eso me he dado cuenta que no es que “no tenga muchos amigos de verdad” o “he perdido a amigos de verdad”, solamente que no me había dado cuenta que cada uno es un amigo distinto, pero no por ello menos amigo.
Otra cosa que me ha enseñado este tiempo es que, por muchos planes que hagas, por muchos palos que recibas, por muchas decepciones que te lleves… Todo al final saldrá como tenga que salir. No vale la pena preocuparse por que algo no te ha salido bien, si no ha salido es porque sencillamente no tenía que salir. ¿Para qué? Pues para que saliera otra cosa mejor. La vida te da lo que te mereces. Si te esfuerzas por algo acabarás consiguiéndolo de una manera o de otra, tarde o temprano, pero lo conseguirás. De eso estoy totalmente segura. La clave está en no tirar nunca la toalla y tener siempre más soluciones que problemas.
Y por último, aunque no por ello menos importante (de hecho es una de las cosas más importantes que he aprendido), es que el amor puede con todo. Cuando más miedo tenía, el amor me ha demostrado que todo es posible. ¡Y de qué manera!. Me resulta extremadamente complicado definir con palabras lo que siento ahora mismo. Cuando crees que no puedes amar más a una persona, que ya has experimentado todas las sensaciones que podías tener, de repente, en una milésima de segundo, esa persona te abraza por la espalda sin previo aviso, te da un beso en la mejilla… Y todo vuelve al principio. Como si jamás hubieras sentido esa sensación. Como si nunca antes te hubiera besado. Como una niña chica que se le escapa una sonrisa cuando el niño que le gusta le coge de la mano. Todo vuelve a empezar y sientes que el infinito está lo suficientemente cerca, y que queda un largo camino por recorrer de la mano de esa persona.
Así es como te das cuenta de las cosas indispensables de la vida. Y cuando te detienes, piensas; y ves que puedes gozar de todas ellas, es cuando entras en un estado que va más allá de la felicidad.
Porque en ese estado estoy yo en este instante, mirándome en un espejo pintado con tinta azul...
